Uno de los elementos más notables de la pasada jornada electoral fue la aparición de una loncha de chorizo en un sobre depositado en la urna, al cuál se adjuntaba la papeleta del Partido Popular. Mientras iban abriendo sobres y sobres, llegó un momento durante la noche en el cuál un olor característico impregnó el aula del colegio gallego en el cuál se votó, al mismo tiempo, a este preciado embutido ibérico y a la candidatura del PP. La noticia, de la cuál se hizo eco El Correo Gallego, indica aún un hecho más notable: las diferentes interpretaciones del suceso por los distintos representantes de los partidos políticos. La discusión llegó entre el representante del BNG y el del PP. El primero consideró que esa papeleta debía ser considerada nula porque “la intención del voto era dudosa”. Es decir, el representante del grupo nacionalista hizo la lectura siguiente: el elector ha dicho con su voto que los miembros de la lista conservadora “son unos chorizos”, siguiendo las consignas gritadas por el colectivo conocido como indignados.

La lectura del interventor del PP ha sido otra y ha exigido que el voto fuera contabilizado — finalmente ha sido así– porque entendía que la papeleta, aunque engrasada, se leía perfectamente y el reglamento no considera nulas las papeletas con olor a chorizo. En este caso, el delegado popular ha hecho una lectura distinta: el elector se ha desplazado hasta el colegio disfrutando de un magnífico bocadillo de chorizo, ha cogido la papeleta de los suyos, el Partido Popular, se la ha mirado con ilusión, ha dado un bocado a su bocadillo, y la puesto en el sobre, en ese momento un conocido le ha saludado y él le habrá devuelto el saludo, instante en el cuál loncha se habrá escurrido desde el pan hasta el sobre: ¡cómo no vamos a contabilizar esa papeleta! se habrá exclamado el representante popular. En resumen, el primero ha entendido la presencia del chorizo como un sarcasmo, el segundo como una anécdota; para el primero era una crítica, para el segundo ‘cosas que pasan mientras votas’.
Llegados a este punto, creo que nos podemos alegrar todos de la mayoría absoluta del Partido Popular porque si con una loncha de chorizo no se ponen de acuerdo ¿cómo van a afrontar los grandes retos que ha de vivir este país? Sea como sea, me consta que esta no es la única papeleta choricera que se ha visto en los colegios electorales y vaticino que en las próxima elecciones se extenderá tal práctica… aunque la loncha en cuestión, le guste o no al votante de Val do Dubra, ha contribuido a la mayoría absoluta del Partido Popular.